Tiempo libre
Lo que más me molesta del trabajo es que interrumpe mis lecturas. Soy un amante de las vacaciones, del tiempo libre, de los días libres, del recreo, del ocio, de no hacer nada, de dejar pasar el tiempo, del sueño sin límite y de la santa siesta. Quizá por esta inclinación natural a la holganza me siento un impostor sin remedio, un mal actor, cuando me veo en el escenario pronunciando uno de esos discursos motivadores que con tanto esfuerzo escribe un equipo de guionistas. ¿Cómo he acabado así? La historia es conocida, pero intentaré resumirla por si descubro algún dato que me ayude a comprender mi destino.
Tras una breve carrera deportiva, me retiré con el objetivo de vivir de las rentas y no complicarme demasiado la vida. Como había encadenado dos contratos generosos, disponía de fondos para vivir sin estrechuras. O eso pensaba entonces. Si mi retirada hubiera tenido lugar a finales del siglo pasado, habría abierto una tienda de deportes en la ciudad de mis padres: una tienda por la que me dejaría caer de vez en cuando para comprobar que el balance de ingresos y gastos arrojaba beneficios prudentes. Pero las grandes superficies de material deportivo habían........
