Tras el 8F: el miedo a gobernar y la trampa del consenso
Lo ocurrido en las urnas de Aragón no es un fenómeno aislado, sino un síntoma de agotamiento sistémico. Es el resultado lógico de una gestión que, en lugar de ejecutar transformaciones profundas, se ha instalado en una moderación paralizante por temor a incomodar a las élites. La ultraderecha no gana terreno por méritos propios, sino porque coloniza el vacío que deja una izquierda incapaz de ofrecer certezas materiales a la mayoría social.
Cuando el empleo —para quien lo tiene— ya no garantiza llegar a fin de mes y la vivienda se convierte en un bien de lujo, los discursos reaccionarios ganan fuerza. No porque aporten soluciones, sino porque suenan contundentes y sencillos frente a un Gobierno central de coalición, formado por PSOE y Sumar, que prioriza la pedagogía y las mesas de negociación al ejercicio real de la........
