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La izquierda ante la oportunidad de resignificar la patria

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02.05.2026

Opinión La izquierda ante la oportunidad de resignificar la patria

¿Eres patriota? Sí. No. Depende. En un contexto histórico donde los significantes nacionalistas resurgen con fuerza y las consignas patriotas arrastran casi por inercia atávica a miles de ciudadanos a unos marcos ideológicos ajenos a sus verdaderos intereses de clase, es posible que en la respuesta a esta clásica pregunta se encuentre buena parte del éxito electoral de las fuerzas en liza de las elecciones por venir. Y aquí la izquierda, consciente o no, tiene un potencial enorme para ganar terreno en un campo de batalla que hasta hace bien poco se presentaba hegemónico e indiscutible para la derecha.

El patriotismo es un campo de disputa donde la ultraderecha emplea a la nostalgia y la identidad para ocultar conflictos entre clases. La guerra contra Irán ha abierto una brecha que la izquierda puede aprovechar para resignificar la patria en clave de derechos, justicia social y soberanía popular.

El patriotismo como estrategia de la ultraderecha: nostalgia, identidad y ocultación del conflicto de clase

Si hay algún nexo a destacar entre las ultraderechas nacionalistas que componen la internacional fascista liderada por el presidente estadounidense Donald Trump ese es el de la instrumentalización del patriotismo que emplean hasta el paroxismo para lograr sus fines electorales: banderas, muchas y cuanto más grandes mejor; himnos, si puede ser en bucle y en las escuelas; histriónicos actos patrióticos envueltos en tradición anunciados a bombo y platillo y, por supuesto, financiados con fondos públicos; exaltación del supuesto pasado glorioso, ese que es imperial, inmortal, eterno. De este modo, mediante el uso de una sofocante simbología y parafernalia, se logra agitar con notable eficacia las emociones y proyectar la idea de un futuro que puede ser mejor; un futuro que, sin embargo, solo resulta concebible a través de la nostalgia, es decir, mediante la recuperación de unos supuestos valores puros y tradicionales que se han perdido o han sido mancillados por el progreso, lo que, a su vez, se presenta como explicación válida del incomprensible y caótico presente.

Así pues, frente a un hoy beligerante y sin un futuro esperanzador de mejoras concretas, la promesa de volver a un pasado revestido de idealismo se presenta como una opción factible, alcanzable, pero, sobre todo, deseable: para que el pasado a través de la nostalgia pueda ser evocado con efectividad, primero se tiene que haber perdido la fe en el futuro. Si, además, tenemos en cuenta la desmemoria histórica fomentada —que arrincona el pasado y lo hace susceptible de ser deformado a placer en las redes sociales de consumo masivo—, el resultado es un terreno fértil para que el fascismo vuelva a germinar y sus postulados se presenten como una opción política normalizada más con capacidad real de hacerse de nuevo con el poder.

Así sucede que, una vez despedazados los lazos comunitarios tras el avance de las políticas neoliberales durante las últimas décadas con sus consiguientes crisis económicas, el sentimiento nativista se ha convertido en el último reducto individualista en el que intervienen emociones y sentimientos de pertenencia a un grupo social que se identifica con unos símbolos patrios y que con éxito siembra y prepara el terreno sociológico para la beneficiosa confrontación desclasada entre un nosotros y un ellos representada como amenaza existencial para el grupo en cuestión. Aquí convendría analizar el origen de esta necesidad que se extiende entre la población, con especial afección entre los más jóvenes, entre los hombres.

Crisis social, juventud y construcción de un nosotros excluyente: el terreno fértil del nuevo nacionalismo

Son los jóvenes los que sufren las consecuencias del futuro negado, los que tienen un presente privatizado sin prácticamente poder de emancipación y los que viven su día a día bajo una ansiedad permanente por el día de mañana. El sálvese quien pueda neoliberal se hace aún más presente en aquellos que no gozan de las estructuras de la red de seguridad más básica, aquellas que proporcionan una vivienda digna, un trabajo bien........

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