‘Insaciable’: querer y no poder
Opinión ‘Insaciable’: querer y no poder
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La protagonista de Insaciable es Hana (Midori Francis), una estudiante de medicina, acomplejada por su físico hasta el punto de la dismorfia corporal, es decir, de vivir su aspecto con angustia. Desesperada por participar de los estándares de belleza a los cuales se han amoldado sus compañeras de universidad y Alanya (Madeleine Madden), entrenadora de un grupo de fitness hacia la que se siente atraída, Hana prueba suerte con un remedio milagroso gracias al cual parece posible conseguir una figura más estilizada. Para su sorpresa, el preparado funciona, aunque con un coste que amenaza su estabilidad mental y puede que hasta su vida: empieza a ser acosada por una entidad espectral, un fantasma hambriento que representa sus deseos incontrolables y su vacío emocional.
Desde sus primeros cortometrajes, Tritch (2011) y Burrow(2013) —solo en apariencia un drama romántico—, la guionista y directora Natalie Erika James ha puesto de manifiesto un gran interés por el terror como vehículo expresivo en torno a la complejidad de los legados familiares y culturales —ella se debate entre las ascendencias australiana, japonesa y estadounidense—, y la relación entre los espacios físicos claustrofóbicos y las subjetividades femeninas. Pese al atractivo de lo que aborda y una inclinación sincera por el terror marcada asimismo por la hibridación cultural —en este caso, entre la herencia gótica y el J-Horror—, el cine de James adolece de una debilidad por........
