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¿Quién dice que el absentismo laboral sea “malo” y para quién?

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Opinión ¿Quién dice que el absentismo laboral sea “malo” y para quién?

En la literatura crítica con el trabajo asalariado, bien de fuentes anarquistas, bien marxistas e incluso en ciertas tendencias socialdemócratas, se tiene muy claro que el trabajo asalariado no es libre para una de las partes, es decir, las personas (la mayoría social de cualquier sociedad) tienen que “vender” en el mercado laboral que impuso el capitalismo[1] su fuerza de trabajo (sus saberes, sus emociones, su fuerza física), siendo obligados y obligadas a cooperar de manera no voluntaria, donde su voluntad (autonomía) queda subsumida en un entramado de normas organizativas y disciplinada desde la única autoridad, la empresarial, que no solo detenta la propiedad de todos los medios de producción y distribución, sino que también detenta la organización del trabajo, es decir, cómo se realiza el trabajo, con qué medio, con qué herramientas y el tiempo de ese trabajo.

En los campos de extermino del nazismo, a la entrada colgaba un letrero paradigmático de la esencia y filosofía del capitalismo: El trabajo os hará libres, algo que ha perdurado y se ha estructurado en todas las fases económicas y políticas del capitalismo, donde el trabajo asalariado se “vende” como forma de socialización y pertenencia.

La realidad, a lo largo de la historia, de la obligación del trabajo asalariado demuestra todo lo contrario: subsunción de la voluntad de la fuerza de trabajo al capital, donde las cooperaciones obligadas llegan a convertirse en inmensos sectores de las clases asalariadas (bajas, medias, altas), en consentimiento con la explotación y una entrega “voluntaria” de su libertad y autonomía.

Ejemplos paradigmáticos en la realidad del mercado de trabajo español nos muestran este consentimiento y colaboración por parte de las clases asalariadas: millones de horas de trabajo extra al año (horas extraordinarias) que realizamos y no se paga ningún precio (salarios, cotizaciones e IRPF)[2], por las mismas. ¿Cómo explicamos este “trabajar gratis” y consentir el fraude y el delito del contratista (empresario), cuando la abolición del trabajo esclavo es tan antigua, más allá de que “los migrantes sin papeles no tienen más remedio” o el miedo de los que son “legales” (nacionales y/o extranjeros) a “perder el puesto de trabajo” (la mayoría de mierda)? ¿Cómo explicamos que miles y miles de personas a lo largo de los años, se vean dañadas seriamente en su salud (accidentes laborales, les llaman), invalidadas de manera parcial o total o absoluta para cualquier puesto de trabajo y enfermadas con lesiones invalidantes y, además, muertes?[3]

Según el “capo de los capos” del PP (Feijóo Ayuso)... el absentismo es un cáncer para España y advirtió de que con o sin........

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