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Llamémosle Extrerracismo

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14.05.2026

Opinión Llamémosle Extrerracismo

En el prólogo a los Diarios de José Martí publicados por Galaxia Gutenberg en 1997, cuenta Guillermo Cabrera Infante que el 29 de enero de 1939, cuando cursaba tercer grado, recibió de la mano de su maestro escolar, a quien en el pueblo llamaban Ramonín, un premio a la excelencia: el libro de La edad de oro, una compilación de la revista que Martí escribió durante su estancia como cónsul de Uruguay en Nueva York, entre julio y octubre de  1889, dirigida a los niños y niñas de América: “Para los niños es este periódico, y para las niñas, por supuesto”, comenzaba el número 1, “para que los niños americanos sepan cómo se vivía antes, y se vive hoy, en América”.

Como se expresa en la nota a la edición de las revistas en facsímil que el Centro de Estudios Martianos hizo en julio de 2000, en Ciudad de la Habana, Cuba, cada ejemplar de la revista integraba -cito textualmente- cuentos, pasajes de la historia anterior americana o tradiciones de países de cultura milenaria, poemas, relevantes artículos de investigación científica, profundizaciones en temas históricos y de la actualidad cotidiana de entonces, todo escrito en un lenguaje sencillo y vibrante. El propósito de José Martí era, según esta nota introductoria, inculcar didáctica y amenamente su ideario ético, anticolonialista, antirracista, su amor a la gran patria latinoamericana, su incondicional fidelidad a la justicia y la defensa de la verdad.

En la revista encontramos numerosas referencias a la historia de América y su lucha por las libertades, como el relato del número 1, “Tres héroes”, cuyo comienzo persiguió durante toda su vida a Cabrera Infante y que habla de Bolívar, Hidalgo y San Martín, o la magnífica biografía corta de Bartolomé de las Casas (“El Padre de las Casas”) en el número 3, que acercó a los niños y niñas la denuncia hecha por el obispo de Chiapas sobre la esclavitud y destrucción a que fueron sometidas las poblaciones indígenas. El precio que tuvo que pagar fue el desprecio y el peligro a manos de sus compatriotas.

Los relatos de José Martí en La Edad de Oro fueron unos de los primeros alegatos contra ese discurso........

© El Salto