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Sobre ética y moral

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02.03.2026

Los padres de la filosofía occidental, Sócrates y Aristóteles, se esmeraron en sistematizar los conceptos de ética y moral, para enaltecer comportamientos humanos ejemplares, sea en la política como en otras formas de ejercer poder y maneras colectivas en favor de los demás. Pero, pues, cuán equivocados estaban respecto de su propia cultura occidental, que hasta hoy no entienden aquellas reflexiones que ya duran unos miles de años.

Hoy, para variar, ese sangriento y poderoso occidente a la cabeza de Israel, bombardearon a Irán, matando niños y niñas por doquier, destruyendo todo a su paso con las excusas de siempre que sólo buscan destruir toda cultura distinta, para después saquearla y dejarla destruida. Eso mismo nos muestra la historia moderna desde el siglo XVI.

La forma como occidente, el nauseabundo occidente, se relaciona con otras culturas es sólo a través de la guerra y la violencia. No desarrollaron otra forma de relacionarse con otras culturas desde las cavernas. Son esencialmente cavernarios políticamente; aunque sus desarrollos científicos les disimulan en su esencial forma de relacionarse con el mundo.

Hoy, otra vez occidente muestra su verdadero rostro humano. El sangriento e impune. Haciendo gala de su tradicional hipocresía, que es su otra herramienta de mostrarse frente a otras culturas. De eso, pues, tenemos experiencia de sobra por estos lados del mundo. Su hipocresía es el estilo clásico de mostrarse, en ausencia de alma y cultura humana, ya que nada tienen que ofrecer desde hace siglos sino guerras y destrucción de todo lo distinto.

Si, ese occidente poderoso e impune, ya nada tiene que ofrecer al mundo. Sino lo mismo de siempre desde el siglo XVI. Sus pueblos ni siquiera protestan ante el escenario de sangre constante que es la historia de occidente. Esclavos y absolutamente drogados ante su sistema, sólo balbucean su miseria humana rendidos ante sus cavernarios gobernantes. Democracias racistas en sus cementerios dorados, de tanto saqueo mundial bañados en sangre y miseria.

Democracias pigmentocráticas asesinas de otras culturas y maneras de ver el mundo. Democracias que son sentencias de muerte, para otras formas de ver el mundo. Sin alma, sin ética y sin moral. Sin aquellos elementos que posibilitaron en algún momento a los griegos clásicos de soñar un mundo mejor. Pero, que no les alcanzó la historia para ello. Se impusieron los pragmáticos y asesinos de siglos, que hoy gobiernan impunemente montados en inteligencias artificiales de la muerte y el sufrimiento humano.

Eso es occidente en esencia: muerte y destrucción. Lo demás hipocresía de alto nivel cultural, para domesticar consciencias y seguir los ritos de su esclavismo en función del sistema sangriento de explotación y expoliación mundial.

Ese occidente del lavado de consciencia hipócrita, que hoy nada tiene que ofrecer al mundo. Sólo cementerios y museos del dolor humano. Con ritos y bailes sobre la muerte mundial. Sobre la miseria de miles de millones de seres humanos, producto de su sistema.

La constatación del tren desbocado de la cultura occidental, tiene que llamarnos a construir otras formas de convivencia más humanas, fuera de este tren impune y sangriento. La constatación del pensamiento occidental sangriento, debe animarnos a otras culturas a construir un mundo fuera del tablero de ajedrez, de la orgía criminal de occidente.

Qué pena por sus intelectuales y pensadores críticos. Arrinconados en la nostalgia de sus museos históricos, sin palabra alguna sobre la esencia de la degradante y sangrienta manera de ser occidental. Adornos para otros lavados de consciencia intelectual. Ni siquiera sus cristianos y marxistas son capaces de levantar la voz, ante el escenario sangriento de sus políticas mundiales del terror y la traición.

La impunidad y maldad occidental no se detendrán por supuesto sólo ante protestas y escritos críticos, seguirán nomás regando muerte por el mundo. La comunidad mundial sabe hoy, más que nunca, de quiénes son los seres inhumanos a cargo del sufrimiento y muerte a lo largo del mundo. No tienen piedad alguna de la destrucción mundial. Es su negocio más rentable, es precisamente su economía más importante: la muerte y el odio.

Si es ético al menos pensar y lamentarse de las muertes de niños y niñas, no es pensar occidentalmente. Si es moral al menos pedir misericordia por los miles de muertes, en aquellos pueblos destruidos por el odio pues, no es pensar occidentalmente. Porque a occidente ya no le queda nada, ni siquiera la nostalgia de haber inventado conceptos tan importantes como ética y moral. Porque no es suficiente inventarlos, sino asumirlos.

Los demás pueblos y culturas apropiémonos de los conceptos de ética y moral. Son elementos necesarios para impedir democracias racistas, impunes y corruptas. Donde unos cuantos gozan del saqueo mundial, sobre la miseria de miles de millones de seres humanos.

Ética y moral, valores necesarios y prudentes, en las construcciones de democracias más justas y humanas. En la construcción de un mundo mejor, fuera de la cultura de la muerte occidental.


© El Potosí