Silicon Valley gira hacia el militarismo y da por agotada la era de las aplicaciones
Durante años, Silicon Valley se presentó como el laboratorio del futuro amable. Su promesa consistía en hacer la vida más cómoda, convertir cualquier tarea cotidiana en una plataforma y cualquier necesidad en una aplicación. El ideal era reconocible: innovación, conectividad, experiencia de usuario y crecimiento. Las grandes tecnológicas no solo vendían productos, sino una idea de progreso asociada al consumo, a la eficiencia y a una cierta fe californiana en que el mundo mejoraría con más pantallas, más datos y más interfaces.
Ese relato empieza, sin embargo, a resquebrajarse. No porque las apps hayan dejado de ser rentables, sino porque una parte creciente de la élite tecnológica estadounidense considera que ese modelo ya no responde al momento histórico. La señal más nítida de ese cambio la ha ofrecido Palantir, la compañía fundada tras el 11-S y especializada en software para defensa, inteligencia y seguridad. Su reciente manifiesto, sintetizado en 22 puntos bajo la idea de una inminente “república tecnológica”, funciona como una declaración ideológica de época: Silicon Valley, viene a decir, tiene una “deuda moral” con Estados Unidos y debe implicarse de lleno en la defensa nacional.
No se trata solo de un gesto retórico. El texto, vinculado al libro The Technological Republic de Alex Karp y Nicholas Zamiska, presenta una crítica frontal a la cultura de las plataformas y del consumo digital. Cuando el manifiesto habla de rebelarse contra la “tiranía de las apps”, de asumir que el correo gratuito “no es suficiente” o de aceptar que el poder duro del siglo XXI se construirá sobre software, lo que está planteando es una ruptura con el........
