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Altos al fuego bajo las bombas: las ‘nuevas’ treguas que nunca llegan

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12.04.2026

Dicen las teorías del realismo norteamericano, sin adscribirse a ellas, solamente citándolas, que el mundo ha de ser interpretado en clave de conflicto. Que el estado natural de la civilización es la guerra, y no la paz, y que las superpotencias deben hacer todo lo posible para mantener tal estatus. Puede ser cierto en el sentido de que es exactamente eso lo que ocurre en el mundo real (máxime el nombre de la citada teoría), pero esta visión tiene una contraparte muy peligrosa: que olvida, o hace de menos, el hecho de que un conflicto bélico es un evento en el que muere gente. Vidas se pierden tras las balas, las explosiones y los escombros: es la gente, los ciudadanos, la clase trabajadora, la que pone el cuerpo y la vida para defender los intereses políticos y económicos de los entes conflictuados. Por ello, las tres palabras mágicas, alto el fuego, suponen un alivio enorme para la gente que sufre en sus propias carnes las consecuencias de la guerra, como un pequeño oasis de tranquilidad entre ríos de muerte. O al menos eso era antes: el valor y el peso de esta locución han disminuido significativamente como consecuencia de las acciones de ciertos actores internacionales que han decidido vulnerar sistemáticamente las treguas militares, cambiando para siempre las gafas de la geopolítica y perpetrando ataques pese a estar apalabrado el cese de las hostilidades. Existen muchos ejemplos recientes y sus causas pueden entenderse sumergiéndose de cabeza en el concepto.

Lo primero para abordar este asunto es conocer al dedillo qué es y qué no es un alto el fuego. El Diccionario Panhispánico del Español Jurídico define este término legal como "el acuerdo por el que se suspenden las hostilidades en el curso de un conflicto armado, determinando las líneas de separación de las tropas", y dice de él que "se concluye por los contendientes, aunque en ocasiones pueden ser asistidos por un mediador" y que "tiene, en principio, naturaleza temporal". En inglés, el término corresponde a ceasefire, y el diccionario de Oxford lo califica con mayor brevedad: "Una suspensión temporal de las hostilidades, una tregua". Es decir, una suspensión temporal de los ataques, acordada por las partes participantes en un conflicto. Con validez legal, lo que significa que vulnerarla es ilegal y sancionable. ¿Por quién? Por los tribunales de derecho internacional, en principio. Recapitulando: una tregua, de carácter temporal, con validez legal, y cuya vulneración es sancionable. Eso es lo que significa un alto el fuego. Pero ¿por qué se han ignorado estos acuerdos con tanta facilidad en tiempo reciente?

Al principio del texto hablábamos de las superpotencias. Hay que hacerlo de nuevo. Para los........

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