¿Por qué corre Moreno Bonilla?: el juicio de Almería y las grabaciones de Adamuz que explican el adelanto electoral
La “moderación” de Juanma Moreno se resquebraja. El adelanto electoral en Andalucía apunta a una maniobra calculada para desviar la atención de los ciudadanos sobre los graves problemas con la justicia que cercan al entorno del presidente. La transparencia en San Telmo parece haber dejado paso a una estrategia de muros y silencios.
Andalucía asiste a un escenario desconcertante donde las fechas no son casualidad y las omisiones pesan más que las palabras. Con la gestión de la sanidad y la vivienda bajo un suspenso rotundo de la mayoría de la población -según revelan los últimos sondeos-, la pregunta es inevitable: ¿Por qué el presidente corre hacia las urnas mientras echa el cerrojo a los datos del 112 en el trágico accidente de Adamuz? ¿Qué es lo que no nos quiere contar?
El calendario de la sospecha: ¿Votar antes de que hable la justicia? Lo decía Gabriel Rufián con esa lucidez ácida que a veces le caracteriza: dos noticias juntas se entienden mejor. En la política andaluza, el calendario se ha convertido en la herramienta de marketing más poderosa del PP, pero también en su mayor delator. Si unimos los puntos, la imagen que resulta no es la de un presidente preocupado por la estabilidad de su tierra, sino la de un estratega tratando de evitar que el fango de presuntas tramas de corrupción manche su campaña electoral.
Hagamos memoria reciente, porque la cronología de los hechos es reveladora. El pasado 23 de febrero, Moreno Bonilla aseguraba con solemnidad ante los medios: “Las elecciones serán en junio salvo que ocurra algo anormal”. Sin embargo, apenas un mes después, el 23 de marzo, la “anormalidad” se hizo realidad con un adelanto repentino al 17 de mayo. ¿Qué cambió en esos 30 días para que la........
