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Madrid, Madrid, Madrid… en México no se piensa en ti, Ayuso

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Conozco bien México y a su gente. Cuando viajo al extranjero, lo hago con respeto a su pueblo y a su historia e intento adaptarme a su idiosincrasia. En México me mostré agradecido a un pueblo y a un país, que acogió a un exilio de 25 000 refugiados españoles entre 1939 y 1942, a iniciativa del presidente Lázaro Cárdenas. También valoré entrañablemente el inmenso gesto con los 456 niños de Morelia. Muchos republicanos enviaron a sus hijos a otros países para que no sufrieran la brutalidad de la guerra. Ayuso no ha hecho ese ejercicio de respeto, sino todo lo contrario, ha sido altanera, chula, frívola  y ha querido mirar a los mexicanos por encima del hombro y con desdén, como una especie de nueva “conquistadora” predicando el Evangelio de la extrema derecha.

Madrid, Madrid, Madrid. En México se piensa mucho en ti, compuso Agustín Lara en aquel chotis inmortal que convirtió la capital española en una fantasía sentimental vista desde el otro lado del Atlántico. La ironía es que Isabel Díaz Ayuso viajó a México convencida de que podía presentarse como emperatriz política, no de Lavapiés como en la canción, sino de una derecha hispánica en expansión para unirla a la latina y a la norteamericana y ha regresado a Madrid con el decorado caído, la nimia y escasa agenda suspendida y una imagen internacional seriamente dañada.

La “Emperatriz de Ponzano”

El viaje, concebido como una operación de proyección exterior como representante de la derecha más dura, ha terminado siendo un fiasco político, un despiporre organizativo y un despilfarro de de dinero público de los madrileños. Ayuso no fue a México a tender puentes, sino a exportar la bronca española y la crispación que aquí crea a diario. La visita estaba enfocada principalmente a reforzar el perfil nacional de Ayuso dentro del debate político español y proyectar una imagen de liderazgo internacional.

Llegó con un........

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