Renovables sí, pero no de cualquier manera
Durante demasiado tiempo hemos dividido las fuentes de energía entre buenas y malas. En un lado situamos el carbón, el petróleo y el gas; en el otro, el sol, el viento, el agua y la biomasa. La clasificación resulta útil, pero también peligrosa cuando nos lleva a pensar que todo proyecto renovable es, por definición, beneficioso.
Una energía puede ser renovable y, sin embargo, desarrollarse de manera irresponsable. El carácter renovable describe el origen del recurso, no la forma en que se ocupa el territorio, se extraen los materiales, se construyen las instalaciones o se reparten sus beneficios.
No es lo mismo colocar placas solares en tejados, aparcamientos, polígonos industriales o terrenos degradados que cubrir con miles de paneles un espacio de alto valor ecológico. Tampoco es igual instalar aerogeneradores después de estudiar las rutas de las aves que levantarlos en corredores migratorios o junto a zonas protegidas. Una central hidroeléctrica puede aprovechar una infraestructura existente, pero una gran presa también puede alterar un río, inundar ecosistemas y transformar para siempre la vida de las poblaciones........
