De reformador a actor político global: la huida hacia delante de Infantino y la FIFA de los poderosos
Cuando Gianni Infantino asumió la presidencia de la FIFA en 2016, la organización atravesaba la mayor crisis de legitimidad de su historia. Las investigaciones judiciales, los escándalos de corrupción y la caída de numerosos dirigentes habían dejado a la institución al borde del colapso reputacional. Su misión parecía clara: reconstruir la credibilidad del organismo que gobierna el fútbol mundial.
Una década después, la pregunta ya no gira en torno a la corrupción. El debate es otro. ¿Ha transformado Infantino la FIFA en un actor político global cuya legitimidad depende cada vez más de sus relaciones con gobiernos poderosos? Sus críticos sostienen que sí. Y apuntan a una secuencia de decisiones que dibujan una tendencia constante: ante cada controversia, la FIFA no corrige el rumbo, sino que profundiza en él.
Qatar 2022, Arabia Saudí 2034, la expansión del Mundial de Clubes o la estrecha relación con Donald Trump forman parte de una misma historia. La historia de una organización que ha pasado de reivindicar la neutralidad política a situarse en el centro de algunos de los grandes debates geopolíticos de nuestro tiempo.
La amistad con Trump como símbolo
La imagen más reciente de esa evolución tiene nombre propio: Donald Trump.
Durante décadas, la FIFA defendió que el fútbol debía mantenerse al margen de la política. Ese principio ha servido para justificar sanciones a federaciones nacionales, advertencias a gobiernos e incluso restricciones a futbolistas y selecciones que utilizaban competiciones oficiales para lanzar mensajes políticos.
Sin embargo, la relación entre Infantino y Trump ha generado crecientes dudas sobre la aplicación de ese principio.
La controversia alcanzó un nuevo nivel cuando el presidente de la FIFA entregó al mandatario estadounidense un denominado "Premio de la Paz de la FIFA", creado específicamente para aquella ocasión. La decisión provocó la reacción de organizaciones defensoras de los derechos humanos y derivó en una denuncia formal ante el Comité de Ética de la FIFA. La organización FairSquare impulsó la queja y........
