Su majestad, la poesía
No olvidé tu día. ¿Cómo he de olvidarlo? Si me hiciste lo que soy, si me hiciste lo que valgo. Si entre versos he dormido y con ellos he despertado, arrullado entre las musas como un niño abandonado, como aquel que no sonríe porque el llanto lo ha calmado.
Para mí serás eterna en el ocaso de mis años, serpenteante, cual cometa, que destella sin cansancio, deambulando en el desierto o en el cielo que aún se enciende, que se presta como lienzo para colgar en él la luna que se cubre con su manto.
¿Cómo he de olvidarte? Si el susurro de Calíope fue mi canto por fortuna, cuando en noches de desvelo, cuando el sueño se ausentaba, y solo el grito del silencio con bullicio acompañaba, y en el cielo tú surgías y entre estrellas me arrullabas.
¿Cómo he de olvidarte? Si es por ti que existe el hombre, el amor y la ternura, la belleza de las cosas, la tristeza y la amargura; la comedia y la tragedia, son paridas en tu seno, porque muestras en tu espejo la cordura y la........
