La huachafería que vale la pena reivindicar
Si mi padre estaba en casa, se portaba como la alumna más aplicada del venezolano Manuel Antonio Carreño, quien escribió en el siglo XIX un manual de urbanidad, etiqueta y moral. Pero si solo estábamos mi madre y nosotros, los chicos traviesos, se desarmaba pieza por pieza. Se despojaba de joyas, zapatos y ropa cara para vestir prendas baratas, caminar descalza y comer directamente de la olla “porque sabe más rico”, decía.
“Eres una huachafa”, le soltaba mi madre. Y ella respondía con carcajadas que Carreño hubiera censurado. Lo contradictorio es que esa misma mujer llamaba huachafos a los vecinos del........
