Abrazo a Rocky en su 50.° aniversario
Tenía seis o siete años cuando me colé al oscuro salón de exhibición. Mi padre había entrado al lobby del cine Porvenir –ahora desaparecido– llevando de la mano a mi hermano menor solo para revisar la cartelera. La curiosidad me llevó a colarme. En un descuido de papá y de los vigilantes, empujé la puerta de la sala, di unos pasos y me sentí empequeñecer.
En la inmensa pantalla, el mundo aparecía en tamaños colosales. Caballos descomunales, montados por hombres que parecían una extensión del desierto, corrían por caminos interminables, flanqueados por montañas deslizadas desde las........
