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Tesla abandona la órbita del éxito del coche eléctrico

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17.05.2026

Tesla abandona la órbita del éxito del coche eléctrico

La firma de coches busca otras fuentes de crecimiento, como los cargadores, las baterías y, una novedad, los robots humanoides

Ilustración generada a través de IA de Elon Musk ante un coche de Tesla.

Ya lo predijo en 2017 Rupert Stadler, ex-CEO de Audi, y no fue el único: "Cuando todos los fabricantes tengan a mano la tecnología eléctrica, veremos dónde queda Tesla. Sí, ha hecho cosas bien, pero el partido no ha hecho más que comenzar y todavía no ha finalizado". Y así ha sido. La marca de Elon Musk ha iniciado un retroceso tras años de dominio a nivel mundial en el terreno del coche eléctrico. La cuenta atrás para salir de la órbita del éxito ha comenzado.

En cifras globales, en 2024, Tesla ya se vio superada en modelos electrificados (sumando híbridos enchufables y 100% eléctricos) por la china BYD, y, en 2025, volvió a sucumbir ante el mismo gigante asiático, pero ya solo en coches eléctricos. En 2026, las cosas no pintan mejor, y es que, desde su año récord (2023), la caída se encuentra ya en el 10%. Y todo apunta a que la situación no mejorará.

El caso de Tesla es un resumen de la situación del sector del automóvil, que reacciona a trompicones ante los grandes cambios. Su apuesta tecnológica por el coche eléctrico fue definitiva con su primer lanzamiento en 2008, el Tesla Roadster, pero ahora, efectivamente, todos los grandes fabricantes tienen el mismo conocimiento e incluso lo han mejorado.

Poca gama y más actores

Europa y China son los escenarios donde Tesla está notando el desmoronamiento del imperio de Musk. Las aventuras políticas del magnate sudafricano -nacido en Pretoria y, según Forbes, con una fortuna que asciende a 815.600 millones de dólares, unos 694.000 millones de euros-, jugando de la mano de Donald Trump de forma más que significada, han impactado en su línea de flotación y, además, en el peor momento, así que han acabado siendo un tiro en el pie.

A nivel de producto, la compañía ha acusado enormemente la falta de calidad y la ausencia de una propuesta clara de gama. Experimentos como el Cybertruck y el prometido y cancelado Model 2 no han fructificado con éxito, por lo que ha acabado por ofrecer solo cuatro modelos más: el Model 3, el Model Y, el Model S y el Model X (tampoco hay mucha imaginación en la nomenclatura).

La deriva empresarial de Musk ofrece un buen catálogo que puede inducir a pensar que esto del automóvil no es su razón de ser. Tras entrar como accionista en la compañía en 2004, las ideas del magnate, brillantes en su concepto y algo menos exitosas en su ejecución, asombraron a medio mundo. La unión de los conceptos baterías de iones de litio (en base a la celda 18650) y coches fue un bombazo (fue el primero en usar esa composición de baterías), y pilló a los fabricantes de coches a contrapié. Pero ahora que todo el mundo está ahí, a Tesla le resulta más complicado mantener el liderazgo ganado a pulso (y por incomparecencia del rival, sea dicho de paso). Los fabricantes tradicionales ya disponen de la tecnología eléctrica en casi todas sus gamas, y los chinos ya no son una amenaza emergente, sino una realidad.

En el primer trimestre de 2025, Tesla registró su mayor desplome histórico: las ventas se redujeron a la mitad en Europa y el 49% en China. Ese mismo año, China superó los 30,1 millones de turismos vendidos, con una penetración del 51% de vehículos de nueva energía (donde se engloban los eléctricos), un entorno donde Tesla ya no marca el ritmo. En Estados Unidos, su feudo natural, 2025 tampoco fue un buen año, al registrar una caída de 50.000 unidades, contribuyendo a ese inicio de derrumbe mundial del 8,5% en un trimestre final nefasto.

Elon Musk, con su hijo XAE A 12, y Donald Trump, en el Despacho Oval, en febrero de 2025. / JIM WATSON

Ingresos y beneficios

Si analizamos fríamente la estadística financiera de Tesla, podríamos dividir su evolución en cuatro fases.

La fase 1 tuvo lugar entre 2016 y 2019. En ese periodo, la marca afrontó las pérdidas propias de las empresas emergentes en un terreno en el que el coche eléctrico seguía siendo un desconocido. Tesla registró caídas operativas constantes........

© El Periódico (ES)