De un mundo en bloques a un mundo en redes: el auge de las potencias medias
De un mundo en bloques a un mundo en redes: el auge de las potencias medias
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, junto a la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, y la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen. / RONALD WITTEK / EFE
Ricardo Mir de Francia
La semana pasada una docena de países occidentales liderados por Reino Unido anunciaron de forma coordinada sanciones contra los asentamientos de Israel en los territorios ocupados. El mes pasado tres países musulmanes encabezados por Turquía sellaron un acuerdo de defensa colectiva. Y este miércoles la Unión Europea aceptó formalmente el cortejo de Canadá para convertirse potencialmente en el primer “miembro asociado” del club comunitario. Lo llamativo de estas tres iniciativas es que ninguna incluye a las grandes potencias mundiales. Ni Estados Unidos ni China. Tampoco se ha coordinado con ellas. Sus impulsores son lo que se conoce como potencias medias, países de distintas latitudes con un considerable músculo diplomático, económico y a veces militar. En el momento actual de ruptura del orden internacional, su protagonismo no deja de aumentar,
Mark Carney no inventó la nueva dinámica, pero sí se convirtió a principios de este año en su profeta más elocuente. En su célebre discurso en Davos, el primer ministro canadiense llamó a las potencias medias a trabajar juntas para mantener su influencia en el nuevo mundo y no ser devoradas por la rivalidad entre las grandes potencias, cada vez más proclives a utilizar la coerción o la fuerza para avanzar sus intereses. Habló de tejer coaliciones y una “densa red de conexiones en materia........
