Música y lágrimas entre viñedos en el eclipse del Festival Jordi Savall
Un concierto astronómico
Música y lágrimas entre viñedos en el eclipse del Festival Jordi Savall
El estreno por sorpresa de una pieza coral de Bernat Vivancos en el momento de máxima oscuridad aporta un clímax sobrecogedor al concierto barroco de Josep Maria Martí Duran
Jordi Savall, en el 'Concierto para un eclipse' del festival que lleva su nombre. A la derecha, la 'consellera' Sònia Hernández. / Jordi Otix
"¡Eclipse total! ¡Ni sol, ni luna!". En una de las arias más conmovedoras del repertorio de Georg Friedrich Händel, perteneciente al oratorio 'Sansón' (1743), el juez israelita a quien los filisteos han arrancado los ojos lamenta haber perdido para siempre la luz del mundo. El suyo es, pues, un eclipse metafórico. El eclipse solar total que a las 20 horas y 29 minutos vieron y vivieron las cerca de 300 personas reunidas en la finca Estol Verd en Les Pobles (Aiguamúrcia) después de escuchar diversas piezas de Händel y de otros compositores barrocos fue, en cambio, de verdad. Mágico y extraordinario, pero real.
Enmarcado en la programación de la sexta edición del Festival Jordi Savall, el llamado 'Concierto para un eclipse' había empezado, por decirlo de alguna manera, dos horas antes, junto al aparcamiento del Monasterio de Santes Creus. Allí habían sido convocados los espectadores para ser conducidos en autocares a un "espacio secreto" que resultó ser un espléndido viñedo situado en una........
