Binter se lanza a conquistar el cielo más allá de las islas Canarias
Binter se lanza a conquistar el cielo más allá de las islas Canarias
La aerolínea quiere seguir creciendo con una oferta diferenciada, prudentemente y sin molestar, aumentando los nuevos destinos en la Península y otros países
Rodolfo Núñez, presidente y principal accionista de la aerolínea canaria Binter / José Carlos Guerra
«Siempre hemos querido molestar poco». Han pasado 24 años desde que Rodolfo Núñez Ruano (Santa Cruz de Tenerife, 1959), decidió liderar a un grupo de empresarios canarios para comprar Binter a Iberia por unos 60 millones de euros. La privatización de la aerolínea de bandera española, hoy en manos del grupo IAG, abrió las puertas a una revolución en un sector donde la liberalización avanzaba a pasos de gigante. Binter, modestamente, empezó a buscar su sitio al lado de compañías históricas, nuevos entrantes de bajo coste y aventuras empresariales diversas que trataban de hacerse un hueco en el cielo para satisfacer a clientes con necesidades muy distintas.
Molestar poco desde Canarias y para «el bien de los canarios» fue el primer objetivo de Binter, que tenía el control de las rutas interinsulares desde su nacimiento, en 1989. «Teníamos el corazón en Canarias, para servir a los canarios. Con nuestras circunstancias. Somos excéntricos, en el sentido de que estamos lejos. Somos una región ultraperiférica y poco reproducible», dice Núñez, recordando esos años en un encuentro con ‘activos’ en la sede de la empresa en el municipio de Telde (Gran Canaria). A lo largo de su carrera ha sido profesor universitario, presidente ejecutivo de la antigua Caja General de Ahorros de Canarias, consejero del Gobierno canario, además de alto cargo directivo en Fred Olsen, empresa de transbordadores.
A pesar de tener cautivo el mercado canario, no fueron sencillos los inicios de Binter como empresa privada en manos de varias familias. Había que ordenar la compañía, superar obstáculos sindicales y tensiones políticas que se arrastraban del pasado, establecer una estrategia y ganar dinero. «Había un exceso de sobrecostes. Era necesario cambiar la estructura del mercado», señala Núñez. Además, si se quería crecer más allá de Canarias, los aviones que se utilizaban en aquel momento en las islas no servían. Había que invertir comprando nuevas aeronaves.
Con el tiempo, una ventaja añadida y más que relevante: los residentes en Canarias, como ocurre con quienes viven en Baleares, Ceuta y Melilla, reciben un 75% de bonificación del Gobierno -anteriormente fue del 10% y el 33%- en todos sus vuelos realizados en cualquier aerolínea desde 2018, lo que ha fomentado el aumento del tráfico. La subvención total -afecta a todas las aerolíneas- llega a 1.200 millones. Binter en Canarias está considerada una OSP (Organización de Servicio Público), con su tráfico controlado y constreñido por las administraciones. Esto fue un factor también decisivo para salir fuera.
Tras la compra, el primer paso más allá de las islas fue decidir volar directamente a África (Marrakech y El Aaiún) y a Madeira (Portugal) en 2005. Luego empezaron a agregarse otros destinos internacionales, incluso europeos, más el archipiélago portugués de las Azores y Cabo Verde. Siguiente paso: «Nos decidimos por la Península, un proceso que inicialmente no estaba en nuestra cabeza, y otras ciudades europeas», subraya Núñez.
Un recorrido lleno de pruebas y correcciones, cuyo horizonte sigue siendo mantener un crecimiento prudente. Este es el último retrato de Binter. Cerró 2025 batiendo todos sus récords: 708 millones de facturación, 2.830 empleados y 52 rutas. Llevó a 6,1 millones de pasajeros. La cifra aún es muy modesta respecto al volumen de pasajeros que recibe Canarias. En 2025, según el operador aeroportuario Aena, los ocho aeropuertos canarios sumaron 54,7 millones de pasajeros. Por comparar, Madrid-Barajas recibió 68,1, y Barcelona-El Prat sumó 57,4. Para Binter, los vuelos interinsulares representan el 75% en número de pasajeros y hasta el 65% en cifra de negocios, una cifra que deberá ir disminuyendo a medida que la aerolínea siga abriendo nuevas rutas.
¿Hacia dónde? La apuesta peninsular puede parecer arriesgada. Más allá de Madrid, con ocho conexiones de ida y vuelta a diario, y donde tiene una aeronave de reserva, Binter ha apostado por llegar a plazas poco habituales: Badajoz, Zaragoza, Pamplona, Almería y Murcia, entre otras. ¿Por qué? «A Canarias volaban dos grandes........
