La comida de los hijos estresa a 7 de cada 10 familias: "Hay obsesión por lo saludable, he visto tortitas de leche materna"
Agobio con la alimentación
La comida de los hijos estresa a 7 de cada 10 familias: "Hay obsesión por lo saludable, he visto tortitas de leche materna"
Un nuevo estudio revela que los progenitores viven con "ansiedad y sentimiento de culpa" el reto de poner a sus hijos en la mesa "algo sano, rico y variado"
“Relájate, no pasa nada porque tu hijo cene una noche pizza congelada”
"Es peor obligar a comer a tu hijo una manzana que permitirle tomar una Coca-Cola"
Meritxell Lligadas y su marido, en el momento de la cena. / MANU MITRU
Tener hijos conlleva una variedad de situaciones y urgencias que las madres y los padres suelen descubrir sobre la marcha, a menudo con sorpresa, pero Meritxell Lligadas, Pilar Sastre y María José Domínguez reconocen que una de las facetas de la crianza que más les ha desconcertado, y que las mantiene a diario “atrapadas”, es la “sensación de agobio permanente” con que viven la gestión de la alimentación familiar.
“Tenemos tanta información y se ha extendido tanto la cultura de la dieta sana que nos pasamos el día pensando qué ponerles en la mesa para acertar y quedarnos tranquilas”, reconoce Lligadas, barcelonesa de 43 años y madre de un niño de 3 años y una bebé de 13 meses. “Intentas organizarte para que haya variedad: los lunes, pasta; los martes, pescado; los miércoles, pollo... Pero, a menudo, el día a día nos desborda y acabamos improvisando”, confiesa Domínguez, jerezana de 38 años y madre de un niño de 7 y un bebé de 18 meses.
“Alimentar bien a tus hijos no debería vivirse desde la presión o la búsqueda de la perfección, pero esta carga existe y forma parte de la realidad de muchas familias", afirman los expertos
“Alimentar bien a tus hijos no debería vivirse desde la presión o la búsqueda de la perfección, pero esta carga existe y forma parte de la realidad de muchas familias", afirman los expertos
Sastre acaba de llegar a la etapa del “estrés alimenticio familiar”: su hijo Eki tiene 11 meses, pero hace cinco empezó a tomar purés y desde entonces los productos que pasan por su batidora se han convertido en su fijación más insistente. “Podría darle papillas preparadas, pero en esta generación de madres 'millennials' se ha instalado la obsesión por ser madres perfectas y ninguna nos escapamos de esa tentación. Reconozco que me quedo mal si no le hago un puré natural”, afirma esta madrileña de 42 años.
Sea porque esta inquietud es generacional –“en el parque he llegado a presenciar competiciones de meriendas saludables; un día, una madre apareció con un panqueque hecho de leche materna”, asegura Lligadas– o porque han interiorizado que les ha tocado vivir la maternidad con “una preocupación añadida” que no recuerdan en sus progenitoras y abuelas, lo cierto es que las tres reconocen estar afrontando esta etapa de sus vidas con una “carga pesada pero........
