La Mina suma casi un centenar de pisos turísticos: "Es una zona bastante pobre, pero nos sentimos seguros"
Negocio en zonas humildes
La Mina suma casi un centenar de pisos turísticos: "Es una zona bastante pobre, pero nos sentimos seguros"
El barrio, donde confluyen algunas de las calles más necesitadas de la metrópolis y viviendas de alto nivel, acumula 83 apartamentos a un precio medio de 1.761 euros por una semana de alojamiento
El turismo penetra en barrios vulnerables del área de Barcelona con centenares de plazas de alojamiento
El turismo penetra en La Mina con 83 pisos turísticos
Hace apenas una semana, se hicieron virales los vídeos de tres jóvenes turistas que se burlaron de vecinos y manifestantes con los que se encararon desde un balcón del barrio de La Mina mientras los Mossos d’Esquadra ejecutaban unos desahucios. La imagen llevó a muchos a sorprenderse de que existan apartamentos turísticos en uno de los barrios más estigmatizados del área metropolitana de Barcelona.
El altercado daba cuenta de las dos realidades antagónicas que, desde el inicio de la reforma parcial del vecindario en torno a 2004, confluyen frente a frente: mientras su mitad histórica alberga algunas de las calles más pobres y necesitadas del entorno de la capital, en su mitad inferior se paga el metro cuadrado a un importe propio de zona acomodada. En ese sector, la Generalitat tiene constancia de 83 viviendas de uso turístico en La Mina, repartidas en una quincena de edificios. Siete inmuebles acumulan entre cinco y 18 domicilios que se alquilan por días. Ninguno se localiza en el flanco empobrecido del lugar.
Los precios por una semana de alojamiento a mitad de julio en un domicilio del barrio fluctúan entre 399 y 3.612 euros, según las ofertas de Airbnb. El coste medio es de 1.761 euros. Solo la comunidad donde los tres chavales dieron la nota concentra 14 pisos para visitantes. Al igual que en Barcelona, el Ayuntamiento de Sant Adrià de Besòs prevé no conceder licencias y eliminarlos en 2028.
Julian, turista suizo, posa en el apartamento turístico de La Mina donde pasa unos días de vacaciones. / MANU MITRU
Arancha Rodríguez lleva cinco años y medio en la escalera donde se originó el encontronazo difundido en las redes. La proliferación de los apartamentos y la constante rotación de huéspedes le incordian. “Hemos tenido algunos inconvenientes”, declara. “Los turistas no usaban bien la llave del portal y siempre la rompían, hemos cambiado la cerradura varias veces... Luego, si vienen de fiesta, hacen ruido o fuman en el apartamento y huele a marihuana”, se queja.
La proximidad con el Fòrum es un gancho para visitantes, en especial durante la temporada de conciertos. “Siempre hay turistas que van de fiesta pero, cuando hay festivales, van más pasados de alcohol y genera mucha impotencia -atestigua Rodríguez-. Si viene una familia tranquila no me incomoda, pero 10 chicos bromeando contigo porque van ebrios sí que me molesta”.
Yunnes, enfrente de la piscina del edificio de La Mina donde ha alquilado un piso turístico. / MANU MITRU
Arancha teme que los pisos turísticos se expandan aún más por la comunidad. Unos inquilinos........
