La emprendedora que tenía los huevos cuadrados
Opinión | Barceloneando
La emprendedora que tenía los huevos cuadrados
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La restauradora Rosa Esteva entrando al Saló de Cent con el alcalde y su nieta Ale Lacour. / Jordi Cotrina
Hacía tiempo que el Saló de Cent del Ayuntamiento no se llenaba tanto. No quedó ni un banco ni una silla vacía. Ni una. Cocineros, restauradores, diseñadores, arquitectos, políticos, periodistas, amigos y toda la familia de Rosa Esteva estuvieron a su lado el día en que Barcelona le rindió un homenaje tan sentido como merecido.
La mujer que cambió la restauración de la ciudad, según palabras de Jaume Collboni, entró a la sala de actos junto a su nieta Ale Lacour y el alcalde. A su lado se sentaron el sumiller Josep Roca, el bodeguero Álvaro Palacios y los diseñadores Mario Eskenazi y Javier Mariscal. Este último, que nació el mismo día que Rosa Esteva, explicó que los dos eran iguales. O sea, maleducados, sinvergüenzas y, a ratos, impresentables. Lo dijo así. Textualmente. Aunque enseguida añadió que Rosa Esteva era también generosa, emprendedora, inteligente, tozuda y creativa. Los citados Josep Roca, Álvaro Palacios y Mario Eskenazi también mostraron su amor incondicional por Rosa Esteva.
Rosa Esteva prefirió trabajar antes que ejercer de burguesa y acabó creando el primer restaurante realmente distinto de la ciudad. El Mordisco nació en 1987 y se convirtió en un lugar donde podías comer solo sin sentirte solo. Donde la cocina era diferente, pero seguía sabiendo a casa. Después fue levantando un........
