El mercado de las cartas coleccionables: del patio del colegio a ventas millonarias
A las puertas del Mundial
El mercado de las cartas coleccionables: del patio del colegio a ventas millonarias
El pasado mes de febrero, la carta coleccionable más cara de la historia se vendió por más de 16 millones de dólares, con un mercado en expansión desenfrenada
Varias cartas de Lamine Yamal en la tienda Grading Club, de Terrassa / Victòria Rovira
Monique Zamora Vigneault
Hace dos semanas, en el Iberian Card Show de Barcelona, dos veinteañeros de Estados Unidos aterrizaron con un objetivo concreto: hallar cromos de Lamine Yamal antes de que arranque el Mundial. En apenas un solo fin de semana, gastaron cerca de 400.000 euros entre cartas del extremo del Barça, algunas de Leo Messi y varias promesas españolas del balompié. Horas después, las piezas viajaban rumbo a Estados Unidos con la esperanza de revenderlas con márgenes de hasta el 40%.
Sebas, el dueño de Grading Club en Barcelona —el único distribuidor español autorizado por PSA, una de las compañías que certifican el valor de las cartas más importantes del mundo— asegura que el mercado vive desde hace tres meses una carrera contrarreloj antes del Mundial. “Sí se está viendo más prisa por enviar cromos a PSA ante la expectativa de que ciertos jugadores exploten durante el torneo”. Además, añade que el negocio ha vivido un crecimiento “exponencial” en los últimos tres años, al calor del auge de la inversión.
“Casi se ha vuelto un mundo de inversión. O sea, el coleccionista se está reduciendo, y está creciendo más la figura del inversor-coleccionista, digamos”, apunta. “España es la cuna de todo lo que es el fútbol, del Barça al Madrid, los equipos que más venden en el mundo”.
Esta realidad choca de plano con el coleccionismo de cromos tradicional. El ritual de adquirir el álbum del Mundial de Fútbol o de La Liga e ir completándolo progresivamente, intercambiando cromos en el patio del colegio o el mercado y llegando a ceder varios ejemplares por un cromo muy deseado ha sido sustituido por otro muy diferente: los cromos como producto de inversión, monetizando su valor futuro a través de la nostalgia, en un mercado que no deja de crecer.
Se trata de una caja que contiene varios sobres. La historia con estos artículos es que, normalmente, prometen una cantidad mínima de cartas especiales, por lo que muchos coleccionistas se lanzan en masa a por ellas bajo la premisa de que les garanticen una carta especial o exclusiva.
Carta que ya ha pasado por las manos de alguna compañía de graduación, que ha certificado su autenticidad y le ha asignado una nota. Este proceso, normalmente, aumenta exponencialmente su valor.
Literalmente cruda, es la carta que aún no se ha enviado a una compañía para certificar su valor y estado.
Miles de millones al año
El coleccionismo de cartas dista mucho de ser un nicho. La realidad es que mueve miles de millones de euros, con cantidades ingentes de cartas a la venta en páginas de subastas especializadas. Según un informe elaborado por la consultora estadounidense Strategic Market Research, el mercado global movía en 2024 15.800 millones de dólares (13.561 millones de euros) al año. Mirando hacia el horizonte, con un porcentaje de crecimiento sostenido del 6,5%, las proyecciones descuentan que en 2030 moverá 23.500 millones de dólares anuales, más de 20.000 millones de euros.
Uno de los mayores catalizadores de su popularidad han sido los influencers. Tal y como destaca el informe, plataformas como YouTube, TikTok o Twitch han potenciado a creadores de contenido dedicados a abrir sobres masivamente, acudir a ferias de compraventa de cartas y, en general, al mundillo. Viendo a sus youtubers favoritos sumergirse en el hobby, miles de........
