Un obrero obligado a trabajar sin contrato queda en silla de ruedas: "Yo compré el casco que me salvó la vida"
"Yo mismo compré el casco que me salvó la vida": La historia de Toheed Sajjad, el obrero obligado a trabajar sin contrato que quedó en silla de ruedas
Un empleado pakistaní lleva más de cinco años inmerso en procesos judiciales para que le reconozcan una pensión e indemnización después de haberse quedado parapléjico por la negligencia de un empresario hoy fugado del país
9 de cada 10 muertes en el trabajo se deben a fallos en la seguridad de las empresas
Toheed Sajjad, trabajador de la construcción accidentado
“Mi familia no sabe que estoy en silla de ruedas”, confiesa Toheed Sajjad. Su respuesta es fría, calculada, responsable. Cinco años después de que una fachada se le cayera encima y le seccionara la médula ósea, no lo sabe su esposa, ni lo sabe su madre. “La mataría. Está enferma y si se lo digo solo haría que preocuparla. No puedo decírselo”, explica este obrero pakistaní, incapacitado de por vida por culpa de la negligencia de un empresario hoy fugado.
Sajjad nació hace 38 años en Sialkot, una ciudad del noreste de Pakistán poblada por más de un millón de habitantes. “Está cerca de un gran aeropuerto, como Gavà, donde vivo ahora”, cuenta. “El clima es parecido, tiene un par de meses de frío, pero durante el resto del año hace calor”, añade. “A lo mejor algo más de calor que para alguien de aquí”, matiza, con una sonrisa.
Al principio de la conversación a Sajjad le cuesta articular frases largas en castellano, pese a que lleva nueve años trabajando en Catalunya. “Antes tenía más práctica, pero luego vino el accidente y me pasé mucho tiempo en el hospital y… buf”, rememora, gesticulando con las manos y tocándose la cabeza. Estuvo 18 meses sin salir de un centro médico, seis meses en Vall d’Hebron y prácticamente un año en Sant Cugat. “No tenía casa, no tenía a dónde ir”, afirma.
Toheed Sajjad, trabajador de la construcción, durante una entrevista sobre el accidente laboral que sufrió y que le dejó en silla de ruedas. / Zowy Voeten / EPC
Después de recorrer medio mundo y trabajar en Abu Dabi e Italia, Sajjad aterrizó en Barcelona, donde faenó temporalmente de taxista y luego de paleta, su oficio. “Estaba muy contento, trabajaba bien, trabajaba duro, estaba feliz”, explica. Llegó sin contrato ni permiso de residencia, como tantos otros que hoy están tramitando sus papeles mediante la regularización extraordinaria de migrantes y a los que las empresas del campo, la hostelería o la construcción esperan con los brazos........
