Quiebra una histórica cooperativa que empleaba a 400 personas: "No salían los números y el gerente pagaba webs de citas con nuestro dinero"
Iniciativa social frustrada
Quiebra una histórica cooperativa que empleaba a 400 personas: "No salían los números y el gerente pagaba webs de citas con nuestro dinero"
Las trabajadoras de Garbet denuncian que el antiguo gestor les ocultó información y precipitó la caída de la empresa social, dejando a decenas de ellas sin cobrar durante meses
El cierre de la cooperativa Garbet deja en la calle a varios socios por la mala gestión de sus directivos
“Nos ocultaron la información, nos la ocultaron toda. En el momento en el que salieron los números vimos que eso no venía de dos días, las pérdidas eran muy elevadas... Nos sentimos engañadas, estafadas. A mí me acababan de operar de los brazos, porque después de tantos años trabajando, aguantando, el cuerpo se resiente. De repente me encontré con 63 años, enferma y en la calle”, recuerda Carme Parramón, exsocia de la hoy extinta cooperativa de trabajo Garbet.
Esta sociedad nació en 2005, entonces bajo el nombra de ‘Feines de Casa’, un proyecto auspiciado por Cáritas y que buscaba dar empleo a personas, principalmente mujeres, a las que el mercado laboral daba escasas oportunidades. El proyecto fue creciendo, dando servicios de limpieza, comedores escolares, cuidado de personas mayores y jardinería. Acabó mutando en Garbet cuando absorbió varias cooperativas de empleo y llegó a dar trabajo a unas 400 personas, según explican un grupo de exsocias y extrabajadoras. Hasta principios de 2025, cuando tras 20 años de vida, el consejo rector de la cooperativa anunció que las arcas estaban vacías y que o las propias socias cubrían el agujero con una derrama o iniciaban el concurso de acreedores para liquidar la sociedad. “Cuando vimos las cuentas nos dimos cuenta que el gerente pasaba gastos personales, comidas los fines de semana, tabaco… ¡hasta páginas de contactos!”, cuentan exsocias.
“Un día empezaron a no cuadrar las horas de trabajo. Siempre me salían a deber y yo seguía haciendo las mismas, nunca falté a mi puesto”, recuerda Matilde Rodríguez, otra exsocia. “Luego las nóminas empezaron a llegar tarde, ya no pagaban el día 31, sino que hasta el 5 o el 6 del mes siguiente no te llegaba el sueldo. Ahí nos dimos cuenta de que algo no funcionaba”, explican varias socias. “En 2023, el consejo rector ya tenía conocimiento de que las cuentas no iban bien, pero no nos dijeron nada a las socias. De hecho, en la siguiente asamblea nos presentaron........
