Una Diosa, un balazo y ni rastro de Sijena: un paseo por las entrañas del MNAC y sus abarrotadas reservas
Una Diosa, un balazo y ni rastro de Sijena: un paseo por las entrañas del MNAC y sus abarrotadas reservas
EL PERIÓDICO visita el museo dentro del museo que custodia y almacena una colección formada por más de 360.000 piezas y que ganará 1.300 metros cuadrados más con la futura ampliación del equipamiento
Cuando el franquismo presumía de rescatar obras de arte en manos del enemigo
Barcelona exhibe estatuas que ha retirado de las calles: el Discóbolo, un general franquista y una fuente de la Rambla
Un paseo por las reservas del MNAC
Lo primero es desactivar el sistema de extinción de incendios que funciona por extracción de oxígeno y, advierten, en caso de fuego sobrevenido envasaría prácticamente al vacío cualquier organismo vivo presente en la sala. Lo segundo, una vez cruzado el umbral, es decidir qué mirar, dónde fijar la vista. ¿Los retablos góticos o los fragmentos de pintura mural de Taüll? ¿Las fotografías a todo color de la Barcelona canalla de Joan Colom o los colosales blasones de piedra que sobrevivieron a la piqueta del pla Cerdà? ¿Las cerca de 300.000 monedas que reposan en el Gabinete Numismático o esa escultura de Jaume Otero que lleva años, décadas, sin ver la luz?
Ante la duda, lo incontestable: ahí está, en el centro de una de las seis salas dedicadas a almacenar y conservar pintura, un óleo del italiano Carlo Maratta dedicado a la adoración del niño Jesús, siglo XVII y alrededores, que presenta un desconcertante agujero en la cabeza de San José. Un orificio de contorno levemente ahumado que, en efecto, es fruto de un balazo. Un disparo "simbólico" que un anarquista descerrajó contra el cuadro en 1936, en los primeros días de la Guerra Civil, en pleno estallido revolucionario y anticlerical. Lejos de los focos, a años luz de aquella exposición de 2021 en la que asomó fugazmente la cabeza para explicar cómo se salvaguardó el patrimonio artístico tras el estallido de la guerra, la obra de Maratta sigue explicando una historia, construyendo un relato.
Detalle del óleo de Carlo Maratta agujerado por un disparo de bala / MANU MITRU
"La idea que tiene la gente de las reservas es que es una cueva, un lugar oscuro e inamovible, y en realidad es todo lo contrario: es el gran depósito del conocimiento. Un investigador viene aquí y acaba encontrando cosas que no esperaba", explica Sílvia Tena, jefa del Departamento de Registro y Gestión de Colecciones del Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) y guía de excepción por este museo oculto dentro del propio museo. Un iceberg........
