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Sant Ildefons, Bellvitge o Casablanca: los barrios del área de Barcelona 'construidos' por extremeños durante décadas

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13.09.2026

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Miembros del coro de la Unión Extremeña de L’Hospitalet, en un ensayo. / Sandra Román

Pasan pocos minutos de las 18.30 h en la sede de la Unión Extremeña de L’Hospitalet cuando los miembros del coro de la entidad empiezan a ensayar. Es el jueves 10 de septiembre y en poco más de 24 horas les tocará actuar en las fiestas del barrio de Bellvitge, en el que se ubica la sede de la Unión. Serán siete canciones, entre ellas ‘La jota de Bellvitge’ y ‘La uva’, cuya letra alaba las bondades de las muchachas de Olivenza, una localidad de la provincia de Badajoz. Este jueves solo seis miembros acuden al ensayo. El viernes serán algunos más. La vuelta de las vacaciones y complicaciones familiares han dificultado la participación de más integrantes.

El presidente de la Unión, Andrés del Barco, recuerda con nostalgia cómo unos años atrás llegaron a ser 400 socios. Hoy quedan entre 70 y 80, la mayoría de los cuales están ya jubilados o cerca de la jubilación. Este mismo mes de septiembre han tenido que lamentar la marcha de dos compañeros. Andrés, nacido en Mirabel (Extremadura), se mudó a Catalunya con apenas 24 años. Su marcha, como la de muchos otros, fue forzada. “Éramos arrendatarios. Pero los años sesenta fueron una ruina. Traían la carne y el trigo de fuera. Te hinchabas a trabajar y no te lo pagaban”, explica.

Miembros del coro de la Unión Extremeña de L’Hospitalet, durante un ensayo. / Sandra Roman

Andrés del Barco aterrizó primero en Can Vidalet, en Esplugues. Vivía en una habitación compartida “entre tres o cuatro”. Cuando su hermana se casó, se fue a vivir con ella al barrio hospitalense de Pubilla Cases y luego con su mujer a Bellvitge. Con la cabeza ya en Catalunya, pero el corazón en la tierra que los vio partir, extremeños y andaluces, entre otros, promovieron con los años asociaciones que buscaban mantener vivas las........

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