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Una agradable sorpresa en el negocio aéreo

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22.03.2026

Director de Información Económica de Prensa Ibérica.

Una agradable sorpresa en el negocio aéreo

Volar bien es cada vez más difícil y más caro. En un mercado controlado por las aerolíneas de bajo coste y los grandes grupos, una compañía nacida en Canarias se abre paso

Interior de un Boeing 747 de American Airlines, con un piano bar, a mediados del siglo XX / 'activos'

¿Conoce usted a alguien de su entorno, menor de 60 años, que nunca haya cogido un avión? Si existe esa persona, la única causa que puede justificarlo es una fobia que ha sido imposible de atenuar.

Mis abuelos nunca volaron; mis padres lo hicieron por primera vez, de viaje de recién casados, a Palma en 1956; mi primer vuelo comercial fue un Barcelona-Dallas, con American Airlines, en 1988, a los 19 años; mis hijos volaron a los pocos meses de haber nacido.

Al principio, pilotos de combate aparte, volaban solo los multimillonarios y las grandes estrellas del cine y los espectáculos diversos. Los aviones eran pequeños reductos de lujo que, como había ocurrido con el desaparecido dirigible, separaban aún más a las clases sociales. Los viajes interatlánticos eran incluso auténticas proezas, con diversas paradas para repostar combustible. Muy seguro tampoco era.

Volar representa hoy lo mismo que antes coger el autobús. Es un negocio altamente competitivo, con una amplia oferta de precios que dependen de cuándo y a través de qué plataforma se compra el billete, del horario, del equipaje que se lleve encima y del asiento que se elija, si es que se permite hacerlo. Hay auténticos expertos en cazar ofertas. Para quienes no son tan........

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