Garbeo procesional
Opinión | Viento fresco
Redactor jefe y articulista
Sin rumbo, sin pretensiones... tiene su aquel perderse por las calles entendiendo poco y dejándose llevar
Jesús Cautivo / Álex Zea
Tiene también su encanto perderse por las calles sin entender nada. Ni pretenderlo. Parar en una esquina, observar indumentarias, rezos, poses. Mirar el esfuerzo de un hombre de trono, paladear la riqueza escultórica de un trono. Meditar viendo una faz llorosa de Virgen que procesiona en mitad del silencio. Se topa uno con un puesto de limones cascarúos y vienen recuerdos de la niñez. Hay un encuentro inesperado con una amigo, que propone caña y croquetas. No decide uno el itinerario, se deja llevar, la multitud lo arrastra. Se divisan vallas que dividen al pudiente del viandante. Un hombre mira un itinerario de papel y su (¿sobrino, hijo?) lo instruye con una aplicación de móvil. Les pasa el trono por delante pero están escrudriñando la pantalla.
Dos señoras discuten sobre cuál es o no es ese Cristo. «Vengo del Sepulcro», afirma alguien cerca de mí. Vaya frase. Pudiera ser un zombi o un resucitado o un enterrador. Las frases adquieren según la ciudad y el acontecimiento, significados inopinados. El Jueves Santo es el........
