Ludes morte Trumpi
Trump es la apoteosis de la calabaza. Es sencillamente una calamidad de gobernante, que sin embargo impide que los grandes temas de la humanidad avancen hacia un tratamiento adecuado
Donald Trump, durante una rueda de prensa la pasada semana. / EFE/Georgi Licovski
El emperador Claudio, inmortalizado por Robert Graves, tiene buena fama entre el público moderno. Comparado con Tiberio, el maestro del marqués de Sade, o con Nerón o Calígula, monstruos bípedos, el emperador tartamudo era un dechado de virtud. Sin embargo, los contemporáneos no lo vieron así. Sin otro mérito que haber sobrevivido en medio de una caterva de psicóticos y de haber fingido ser todavía más estúpido de lo que era, Claudio quiso ser divinizado como Julio César. Cierto que no era merecedor, como lo fue Calígula y lo sería Nerón, de la damnatio memoriae, pero su pretensión de ser deificado fue considerada un exceso por los contemporáneos.
Tanto fue así, que nuestro Séneca, que cumplió con todas las reglas del comportamiento contra los tiranos aunque el intento le costara la vida, escribió a su muerte una sátira menipea, que tituló de forma significativa como 'Apoteosis de la calabaza'. El título griego es muy difícil de transcribir e incluso de entender. En realidad todavía hoy los filólogos discuten sobre su sentido preciso. Quizá por eso la tradición medieval conoce la obra como 'Ludus de morte Claudii', divertimento por la muerte de Claudio. Al llevar a cabo esta obra irreverente, Séneca aumentó el elenco de las actitudes legítimas contra el tirano: además de engañar, seducir y matar, el tirano se debe ridiculizar, sobre todo en el momento de su muerte.
Divinizar una calabaza, esa es la denuncia de Séneca ante la pretensión de Claudio. Obviamente, Claudio es la calabaza, aunque otros dicen que Séneca ensalzó esta........
