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Más aire

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18.03.2026

La esfera pública está saturada de ruido, los matices se pierden, se relegan las explicaciones complejas y el desacuerdo se convierte en enfrentamiento

Hay momentos en los que la sensación dominante siguiendo la actualidad es la de un ambiente cargado, casi irrespirable. No será porque las noticias no corran unas tras otras, ni vivamos con la respiración contenida ante cada nuevo giro, sino porque muchas de ellas nos meten en una conversación pública que se mueve en un clima cada vez más áspero y cada vez menos atento a lo esencial.

Si se observa la política global, los movimientos de las grandes potencias vuelven a recordar hasta qué punto las relaciones internacionales son una disputa de recursos y posiciones de poder. Energía, materias primas, rutas estratégicas sobre las que se negocia, se presiona o se confronta. Mientras las vidas que quedan atrapadas en los conflictos corren el riesgo de convertirse en números que acompañan al análisis, pero rara vez lo determinan.

Y desde aquí, desde nuestra atalaya europea, ante las guerras o las crisis internacionales, el foco se desplaza con rapidez hacia........

© El Periódico de España