Los libros
Acabo de leer ‘Oxígeno’, la última novela de Marta Jiménez Serrano y sin casi desenredarme de su dolor vestido con todas las fugas que atropellan a la vida, conquisto entre mis manos la nueva novela de Nata Moreno, ‘Madonna no nació en Wisconsin’, que discurre por mundos sórdidos donde hay habitaciones en las que se golpean los borrachos, mujeres que se deshacen en garajes cutres y polvorientos, cigarros que hielan deseos y niñas que crecen porque es norma de la naturaleza, que no de la vida si la vida acaso fuera sensata. Y en ambos casos es que como si las dos, además de escribir sus respectivas novelas, caminaran sobre ellas mostrando lo feo y lo ingrato, también lo milagroso y lo hermoso y un trozo de esperanza que cabalga indiferente y se alarga hasta alcanzar el punto final que tiene y sostiene a cada libro. Cada uno tiene su razón y por eso hay libros que permanecen y solo el tiempo sabe por qué, libros que se olvidan y un día vuelven, libros a los que hay que quemar para poder respirar, libros llenos de dedicatorias sin nombres,........
