Huchas para la colecta de la Sagrada Família
Periodista. Director del suplemento 'Abril' de Prensa Ibérica. Miembro del Comité Editorial de EL PERIÓDICO
Huchas para la colecta de la Sagrada Família
Cuestación de la Sagrada Família en 1996 / Pepe Encinas
A los niños que vivíamos en las calles próximas a la Sagrada Família en los años 70 nos divertía salir una vez al año con una hucha petitoria para las obras del templo. En aquella década solo estaban construidas cuatro de las torres, las de la fachada del Nacimiento. La ahora basílica comenzó a construirse en 1882. Habían pasado 90 años y la imagen que daba nada tenía que ver con la que ahora observamos. Al otro lado de la fachada, una escuela, en la esquina de la calle de Sardenya, a la que asistían los hijos de los artesanos que trabajaban en la obra y, en aquellos 70, también algunos chavales del barrio. En la otra esquina, la cripta donde sigue enterrado Antoni Gaudí y eran habituales las misas a la que asistían muchos vecinos. Se podía acceder por Sardenya o Provença, y estaba rodeada por un muro de no más de tres metros. En la esquina de la calle de Mallorca, el taller artesano repleto de grandes piedras y suciedad por las aceras del polvo gris del material.
La zona acostumbraba a estar vacía, excepto los dos parques que encajan la iglesia: el de la Sagrada Família y el de Gaudí. En el primero había una pista para patinar, ahora desaparecida, donde los niños se ajustaban unos rudimentarios patines de cintas de cuero. Eran habituales en aquella época. El parque se llenaba los Domingos de Ramos con familias de la zona que después hacían el vermut en los bares que........
