Can Oller, un siglo de bar
Periodista. Director del suplemento 'Abril' de Prensa Ibérica. Miembro del Comité Editorial de EL PERIÓDICO
Can Oller, un siglo de bar
El local actual es producto de tres generaciones, la última, la del joven dominicano que ha mantenido la esencia del bar como en aquellos lejanos años 20
Alcides Pimentel, tercera generación y responsable del Bar Can Oller / Marc Asensio Clupés
En casa siempre fue "El padre y el hijo", pero su nombre es Can Oller. Se trata de un bar situado en la esquina de la calle de Còrsega y el paseo de Sant Joan, frente a la fuente de Hércules, considerada la más antigua de la ciudad. Se inauguró en 1928, aunque la placa bajo su entrada rece 1929. Cosas de la lenta burocracia de entonces. Lo abrió Pep Oller, que llegó de Vallirana para establecerse en Barcelona.
Hacían ollas de barro desde tiempo muy atrás. De ahí el apellido Oller. El bar, poco a poco, se fue convirtiendo en punto de encuentro de muchos vecinos por su ubicación en la esquina. Además, el barrio, conocido por la Masia d’en Grassot, comenzaba a consolidarse. En los años 60 llegó al bar el hijo que trabajaba en la banca: en Pepitu, así lo llamaba su padre y también los clientes. Existe algún dibujo de él en el local.
Tenía un aspecto bonachón que iluminaba el establecimiento. Una sonrisa plácida ayudada por unos mofletes divertidos. Su pose en la barra era única. De amigo de todos. Según recuerda Alcides Pimentel, el tercer personaje de esta historia, al que siguen llamando "Junior", vivieron padre e hijo en el mismo bar, en los 60 y 70, entre el altillo y una especie de sótano donde ahora tienen un despacho.
Eran de Vallirana. Tenía casas y terrenos, aunque en........
