¡Al infinito y más allá!
“Nuestra misión en este mundo es hacer felices a nuestros niños jugando con ellos”, exclamó Buzz Lightyear al intentar salvar a toda una generación de niños de la era digital que los consume. Pero, ¿será que nuestros niños sí necesitan que los salvemos de la tecnología?
La semana pasada fui al cine a ver Toy Story 5, debo confesar que fui con bajas expectativas, pues al ser una película que me ha acompañado desde mi niñez, cuando vi que había una quinta versión mi primer pensamiento fue “seguro ya perdió el significado”.
Me alegra decir que salí gratamente satisfecha, tras haber reído, llorado, y reflexionado con una generosa porción de crispetas. Sin embargo, no salí sintiendo que había descubierto una revelación secreta sobre esta generación ‘Alfa’, ni que los adultos somos los maestros de la era digital, y mucho menos que nuestro rol como adultos es acabar con la tecnología.
Sinceramente salí con más preguntas, no tanto en torno a cómo ‘salvar’ a nuestros niños, sino más hacia, ¿cómo podemos encontrar el punto medio entre el juego y la tecnología de manera sana y constructiva? ¿Estamos dándoles juegos o espacios para jugar? ¿Cómo pretendemos que los niños aprendan a habitar el aburrimiento y la fluctuación de sus emociones si nosotros, como adultos, no lo hacemos? ¿De qué manera podemos enseñar a los niños a ‘entrar y........
