Las lecciones de Argentina
Los vi sufriendo ante Cabo Verde, con miradas extraviadas como diciendo: ¿qué está pasando?; liquidados ante Egipto, con un 2-0 en contra faltando diez minutos; cargando el peso de la historia ante Inglaterra, que se fue arriba 1-0.
Alcancé a celebrar, incluso. Soy de los colombianos que eligieron a Brasil como su segunda selección, y a Cristiano por encima de Messi; le hago fuerza al rival de turno de Argentina desde aquella Copa América en nuestro país a la que se negaron a asistir. Pero el desenlace fue el mismo: Argentina remontó y mi satisfacción de los primeros 80 minutos se transformó en sorpresa y, lo admito, en desazón tras el pitazo final.
Por momentos llegué a pensar que era una estrategia: un equipo que se deja dominar, que parece no tener respuestas y hasta disfruta que lo subestimen. Hasta que, en el momento preciso, recuerda que es el campeón del mundo. Quién sabe.
Lo cierto es que la épica de Argentina en este Mundial 2026 terminó despertándome una pregunta: ¿de dónde sale eso que quienes amamos el fútbol llamamos jerarquía, huevos, esa capacidad de imponerse incluso cuando el rival........
