De plástico y marfil
De proteger chigüiros, dantas y zarigüeyas, los colombianos son ahora protectores de hipopótamos, aunque, es verdad, estos últimos van a estar mejor en India.
La sobreprotección de especies en vías de extinción, llega a veces a niveles absurdos. En Canadá, por ejemplo, no es posible cruzar por la frontera ningún objeto que contenga marfil. Obviamente para proteger a los elefantes; sin embargo, las leyes redactadas para estos efectos, cojean también del lado menos pensado.
Si usted tiene un piano de fines del siglo XIX, no puede enviarlo de Estados Unidos a Canadá, pues las autoridades de inmigración alegarán que es ‘ilegal’ porque tiene teclas de marfil. Pero, me pregunto: ¿Antes de apogeo del plástico, no eran de marfil las teclas de todos los pianos del mundo?; ¿se conocían acaso bolas de billar hechas en un material distinto?
Fue mi caso y aún no........
