¿Piensas por mí?
Está de moda ‘apoderarse’ del pensamiento de los otros y concluir qué piensa el otro sin ni siquiera haberlo conversado. Sorprende cómo los demás, a tu alrededor, se han convertido en tus intérpretes. Saben con mucha seguridad lo que tú opinas… y en forma ¿descarada?, ¿olímpica?, ¿ingenua? afirman cómo eres tú y lo que tú analizas.
Me parece que aquí, en este detalle cotidiano, se está produciendo uno de los problemas más fuertes de la cotidianidad. De los más agresivos y descalificadores. ¡Los demás piensan por ti! Es algo parecido a una posesión, de aquellas donde un alma en pena necesita un cuerpo para existir y entonces se apodera de lo que encuentra a su paso, para intentar descansar. Y al ‘introducirse’ en tu cuerpo, se cree tú, habla por ti, se comporta por ti y anula tu esencia. El otro es tu dueño, tu intérprete, tu vocero. Dejas de existir frente a estos ‘poseedores’ de tu realidad porque ellos decretan los alcances de tu........
