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Narrativa criminal

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25.04.2026

Fue un 2 de mayo de 2002. Desde el día anterior, los habitantes comenzaron a refugiarse en la iglesia del pueblo, en la casa cural y en la de las Misioneras Agustinas. Los combates entre paramilitares y guerrilleros no cesaban. Los primeros se habían tomado la zona; los segundos se empeñaban en recuperarla. A las diez de la mañana lanzaron la primera pipeta, luego la segunda. La tercera atravesó el techo de la iglesia e impactó el altar causando la masacre.

El saldo, 119 muertos, entre ellos 48 niños, y más de 90 heridos. En la mañana siguiente, las Farc, que propició el atroz crimen, anunció haber recuperado el control de Bellavista, la cabecera municipal del municipio de Bojayá, permitiendo -24 horas después- evacuar a los heridos y enterrar a los muertos. Los combates entre paramilitares y guerrilleros incrementaron, provocando el éxodo de 5771 habitantes, principalmente a Quibdó.

Diecisiete años........

© El País