¿Cuáles son los verdaderos derechos humanos?
Pensar que las garantías consagradas en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, en el DIH y, en general, en su normativa rectora tienen dueño, color, ideología o credo, es tan aberrante como criminal es hacer uso de estas sacras prerrogativas para fines ruines e intereses políticos.
Por definición del autor, diremos que los DD.HH. son aquellas libertades y facultades inherentes al ser por su naturaleza humana, objetivadas en el ordenamiento jurídico nacional e internacional como límites infranqueables al activismo, con mandatos claros de optimización para la actuación de los poderes públicos. Su naturaleza jurídica, consustancial a la condición antropológica, no proviene de concesiones ideológicas ni de movimientos políticos particulares; son límites dogmáticos preexistentes y positivos que restringen la arbitrariedad y exigen un deber de abstención (derechos de libertad) y de prestación (derechos de protección y bienestar).
Entender los Derechos Humanos (DD. HH.) como un ordenamiento ulterior, ajustado al Derecho objetivo y neutro, implica despojarlos de cualquier narrativa de emancipación de clases o sesgo ideológico identitario. Esta perspectiva se fundamenta en la técnica jurídica, la estructura formal de las normas y la razón práctica universal, concibiendo los derechos fundamentales como límites objetivos a los extremismos militantes y al poder del Estado, al tiempo que promueve reglas de juego neutrales para garantizar la coexistencia humana.
El profesor Alan Gewirth, filósofo contemporáneo conocido por su fundamentación racional y analítica de los derechos, estructuró su Teoría de los Derechos Humanos sobre el “Principio de Consistencia Genérica”, demostrando de forma lógica y estrictamente epistemológica (libre de ideologías) que todo agente humano requiere necesariamente de la libertad y el bienestar para poder actuar.
Otras corrientes de pensamiento identifican elementos interesantes para este debate académico desde la filosofía jurídica. Por ejemplo, Bobbio sostiene que el verdadero........
