menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

¿La economía puede esperar?

14 0
18.08.2026

El 10 de agosto, un sismo de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar, Chocó, cambió la vida de buena parte del occidente colombiano. Y la afectación se concentró en el Valle: de los 304 fallecidos que reporta el balance nacional, 189 son del departamento; de los 4548 heridos, 3555. A eso se suman 9959 viviendas destruidas y 45.098 averiadas. Detrás de cada cifra hay una vida que cambió en segundos.

Antes de cualquier análisis hay que decir gracias por estar vivos. De alguna manera, todos aquí somos sobrevivientes. Y gracias a toda la gente del sector público y privado que trabajó, coordinó, donó, cocinó, organizó acopios y transportó ayudas, removió escombros con sus manos y ayudó a alimentar o rescatar a alguien.

Porque lo primero era, y sigue siendo, salvar vidas y acompañar a quienes lo perdieron todo. Hay familias que aún esperan noticias y otras que duermen lejos de sus casas; esa asistencia no puede aflojar. Pero, en paralelo, hay que hablar de lo segundo: cómo lograr que esas mismas personas vuelvan a trabajar.

En una tragedia de esta magnitud, las medidas excepcionales son necesarias. Cuando hay personas atrapadas bajo los escombros y familias sin techo, despejar una........

© El País