menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Vote y luego cene

16 0
27.05.2026

El restaurante tiene estacionamiento propio, cubierto por bellos árboles; se entra por un pórtico, con los baños discretamente a mano, a lo largo del cual hay una fresca terraza para comer al atardecer o cenar por la noche (con toldos para cuando llueve) y al fondo se llega a un amplio corredor/comedor para almorzar el medio día; los dos espacios forman una esquina al lado de un estanque con nenúfares, papiros, buchones, lechuguillas, peces y una fuente levemente sonora, que recuerda al Partal de la Alhambra y “el declive por el cual se derrama el cielo en la casa” del que habló Jorge Luis Borges. La aseada cocina está aislada del comedor por vidrios, pero el que quiera entrar puede hacerlo para mirar cocinar, oler, catar y hablar con el chef.

Siempre recibe un amable capitán de meseros que da la bienvenida llamando a sus clientes frecuentes por su nombre, que les indica el lugar y la mesa que sabe que les serán más........

© El País