Un Petro detrás del absurdo
Ya se sabe de cuántas cosas es capaz el señor Gustavo Petro, cambiando vestidos un tanto estrafalarios y muy costosos y gastando a raudales un dinero que no le pertenece a él sino a todos nosotros. Él se siente ‘el iluminado’, más allá de su sombrero vueltiao o de su cachucha de laureles y el escudo nacional, como si fuera un almirante.
Llega al absurdo y se sienta en él; y luego eufórico y tranquilo, frente a una gente movida con buses y tamales, suelta una oratoria de bengalas ardientes. Su propio hermano Juan Fernando había dicho que él había nacido con el síndrome de Asperger y que mostraba un narcisismo desaforado.
Trata de figurar por encima de todo protocolo; y se atrevió a usar un megáfono cerca del edificio de las Naciones Unidas, en Nueva York, para pedirle al ejército de USA que desobedeciera las órdenes de su presidente, el señor Trump. Se jactó de esto y de muchas cosas más del mismo estilo; y luego llegó a decir, con mucho orgullo, que ya había superado la fama de Pablo Escobar. ¡Ah vanidad de vanidades!, como dijera el rey Salomón.
Un presidente, por supuesto, debe ser el representante de toda una patria, pero él desde el........
