El negocio perfecto es que todo siga igual
Hay algo que no cuadra en un país que presume acumular datos, mapas y alertas mientras la violencia se mueve con ventaja. Si todo se sabe, ¿por qué nada se contiene? El problema no es la falta de información, es la ausencia de decisión. En este corredor que conecta con el Pacífico, el control cambia de manos sin ruptura visible y lo inadmisible termina encajando, como si el desorden fuera la única forma posible de orden.
En dos terceras partes del país rural llevamos más de 70 años bajo la imposición de otros que regulan lo cotidiano, y esto no empieza ni termina en Cali ni en sus linderos. Ese orden paralelo, sostenido en el tiempo, se desborda hacia las ciudades, donde vive más del 70 por ciento de la población y donde se acumulan las consecuencias de esa omisión prolongada. Lo que se ve entonces no es casualidad, sino resultado, vías destruidas que no se reparan, iluminación que no llega y regiones en abandono que reflejan la renuncia del Estado a ejercer presencia.
Si la inteligencia identifica........
