¿Por qué los tontos llegan al gobierno?
Vivimos una época que exige rigor intelectual y sangre fría, con potencias jugando a la incertidumbre, la inteligencia artificial redefiniendo industrias y movimientos geopolíticos que reordenan el mundo. En nuestros márgenes, la conversación pública sigue girando en círculos reducidos, atrapada en consignas, reacciones viscerales y liderazgos que privilegian el aplauso sobre la comprensión. Basta observar quiénes deciden, en cualquier latitud, para notar que rara vez son los más lúcidos, sino quienes confunden determinación con luminosidad y el ruido con la razón.
No alcanza con concluir que algo se dañó recientemente, que la democracia se degradó o que el sistema falló, porque, aunque esa lectura tranquiliza, se queda corta. Lo inquietante es aceptar que no estamos ante una anomalía, sino frente a un patrón persistente en el que la biología evolutiva no premió al más preciso, sino al más decidido, no a quien dudaba con fundamento, sino a........
