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Ocasio, Hegseth y Taiwán

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11.03.2026

Estados Unidos nunca había dejado absolutamente claro lo que haría si a la China comunista se le antojara invadir a Taiwán.

De hecho, en la pasada Conferencia de Seguridad de Múnich, le formularon esa pregunta a la precandidata demócrata, Alexandria Ocasio Martínez ( AOC ). Y no supo qué decir.  Titubeó, tartamudeó y evadió. 

Probablemente, eso sea una muestra de cuán lejos ha llegado la frivolidad de la izquierda radical (no solo en los EE.UU., sino en algunas cancillerías del vecindario) en materia de seguridad, defensa y asuntos estratégicos.

Está claro que desde hace décadas, Washington coopera con Taipéi en materia de seguridad y la asistencia está garantizada.

Pero eso no significa que existiera un compromiso explícito de acudir en su defensa. 

También es cierto que el ejército taiwanés es uno de los más poderosos del área y se supone que podría resistir de modo relativamente exitoso al primer envite.

Pero eso no quiere decir que, aun cuando pusiese en marcha su estrategia del “puerco espín” (encogerse, desplegando sus púas ), podría repeler la invasión.

Y ahí es en donde reside el problema : ¿Realmente los Estados Unidos entrarían en guerra con Pekín tan solo por defender a la isla?

Puesto que tal pregunta es decisiva en lo concerniente al verdadero valor que puede tener la disuasión, también se ha formulado en el Báltico para tratar de establecer qué haría la Otan si a los rusos se les antojase invadir a Lituania, o a Letonia.

Como ya se dijo, los norteamericanos siempre habían recurrido a una “ambigüedad deliberada” con respecto a Taiwán, incrementando así la desazón decisional de Pekín con el fin de desalentarlo de lanzar un ataque a la isla.

Pero tal ambigüedad también tiene límites y, al parecer, Washington y sus aliados en el Indo-Pacífico habían llegado a la conclusión de que los chinos ya no estaban disuadidos.

En consecuencia, al Secretario de Guerra no le quedó otra alternativa que comprometerse y sentenciar que, dado el caso, Washington “estará preparado para hacer lo que mejor sabe hacer: luchar y ganar, de forma decisiva”.

Con todo, la pregunta de fondo siempre será la misma: ¿esta retórica será realmente suficiente para desanimar a los chinos?

¿Acaso lo fue para desanimar a Hitler de avanzar sobre los Sudetes?

¿Acaso ha sido suficiente para refrenar a Putin en Europa? 

¿Acaso a lo largo de la historia el apaciguamiento o la retórica pacifista han logrado superar a la movilización de tropas, las fuerzas combinadas, los golpes cinético - cibernéticos, o el armamento de última generación?

¿Acaso la candidez intelectual y académica de la señora Ocasio, o de la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, (quien también sufrió un colapso parecido en Múnich ), ha desalentado alguna vez a los déspotas, a los transgresores y a los invasores? vicentetorrijos.com


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