Las cuentas claras, el chocolate espeso
Está visto que no somos de aquí; y, el que nos ha creado, no ha generado frentes ni tampoco ha elevado fronteras. Únicamente nos demanda amor verdadero, como retoños que somos del verso y la palabra, lo que requiere una conjugación vinculante, de la que ninguno estamos excluídos. En efecto, mi propósito, como el de cualquier ser humano que se precie de justo, es el hermanamiento con el mundo entero. Desde luego, sin el cultivo del afecto como lenguaje, va a ser imposible conciliar pulsaciones y armonizar sentimientos. Además, si la ciudadanía practicase la amistad como vínculo auténtico, tampoco tendría necesidad de la justicia, hallaría la ruta hacia la concordia, en unos tiempos en los que el ruido de la desmembración se hace cada vez más estridente.
Hoy más que nunca necesitamos claridad, bajo una atmósfera alentada y alimentada por guerras, conflictos, desigualdad y miedo. En ocasiones, olvidamos que nuestra vida comienza con un........
