La tripolaridad y el fin del consenso multilateral
El 2026 ha consolidado una transformación profunda del tablero geopolítico global. Lo que alguna vez se estructuró entorno a un orden multilateral, con la ONU como garante del diálogo internacional y la cooperación entre Estados, se ha disuelto en un escenario dominado por tres polos de poder: Estados Unidos, China y Rusia. Viraje que no es repentino, sino el resultado de un proceso de erosión institucional que se gestó a comienzos del siglo XXI. Las guerras híbridas, la manipulación de la información y la competencia tecnológica reemplazaron a la diplomacia clásica, instaurando la ley del más fuerte.
El realismo de las relaciones internacionales, del sistema global como una “anarquía sin árbitro”, permite comprender esta reconfiguración. En un contexto donde los organismos internacionales han perdido capacidad vinculante, los Estados no actúan por compromiso normativo sino por cálculo estratégico. Las potencias emergentes se defienden con autosuficiencia, y hegemonía tecnológica: equivaliendo a control militar, financiero y simbólico. Las naciones guían su política exterior con disuasión, no limitada al ámbito........
