Guerra regional y vulnerabilidad mundial
La guerra entre USA, Israel, Irán y Hezbolá se convirtió en un conflicto regional de alta intensidad, con impactos globales en seguridad, energía y economía. No estamos ante “incidentes” aislados, sino ante una estrategia deliberada: ampliación del teatro de operaciones involucrando una veintena de países en Medio Oriente al Reino Unido y Chipre.
Israel actúa como la “Esparta” contemporánea: pequeña en territorio, dotada de una capacidad militar, inteligencia altamente sofisticada y proyección de fuerza. El centrar su ofensiva en Hezbolá, dado su apoyo a Irán desde el sur del Líbano, responde a una lógica de autodefensa preventiva y ambición de “blindar” el Estado israelí eliminando y degradando a sus enemigos. Los ataques a infraestructura de comunicaciones camuflada, depósitos de armamento, centros de mando y plataformas de lanzamiento de misiles son una neutralización de capacidades. La eliminación de figuras clave de la inteligencia de Hezbolá, Hussein, confirma que Israel no está improvisando: construyó inteligencia táctica y estratégica para aplicarla........
